El día de ayer estuvo bien. Una parte de la tarde la pasé en lo de un amigo a mate amargo, y a la vuelta me dediqué a leer dos historias de las más bizarras que tuve el gusto de leer.
Primero: El uruguayo, una novela corta de Copi, en la que le escribe a su Maestro desde Montevideo. Comienza con algunos chistes y termina con una ciudad devastada por la arena, habilidades paranormales y qué sé yo. Voladísima y excelente.
Segundo: La lengua de Chifu, cuento de Liao Yiwu que puso a prueba mi estómago y me hizo acordar a Tripas, de Chuck Palahniuk.
¿Alguna otra sugerencia?
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domingo, 23 de febrero de 2014
domingo, 6 de octubre de 2013
Los juegos de antes
Las tabernas eran apestosa. (...) Pero con todo y eso ahí se jugaba de relajo. Se pasaban la vida en esa bobería. Los negros tenían afanes de buenos competidores en los juegos. Yo me acuerdo de uno que se llamaba "la galleta". La operación para ese juego era de poner en un mostrador de madera o en un tablón cualquiera, cuatro o cinco galletas duras de sal y con el miembro masculino golpear fuerte sobre las galletas para ver quién las partía. El que las partía ganaba. Eso traía apuestas de dinero y trago. Lo jugaban igual negros que blancos.
Otro juego de relajo era el de la botija. Cogían una botija grande con un agujero y metían el miembro por él. El que llegara al fondo era el ganador. El fondo estaba cubierto de una capita de ceniza para que cuando el hombre sacara el miembro se viera bien si había llegado o no.
Miguel Barnet, Biografía de un cimarrón
Sin palabras.
jueves, 24 de enero de 2013
Bradbury
Al cruzar el jardín, Douglas Spaulding rompió una tela de araña con la cara. Una línea aérea, invisible y única, le tocó la frente y se quebró en silencio.
Así, con el más sutil de los accidentes, Douglas supo que aquel día sería distinto. Sería también distinto porque, como explicaba su padre mientras lo llevaba con su hermano Tom, de diez años, fuera del pueblo, había días que eran sólo un aroma, y el mundo entero entraba y salía por la nariz. Y otros, dijo después, eran días de oír las trompas y trinos del universo. Algunos días eran buenos para gustar, y otros para tocar, y otros para todos los sentidos a la vez. Y ese día, asintió Douglas, olía como si una huerta enorme y anónima hubiera crecido de noche más allá de las colinas, cubriendo el mundo con su cálida frescura. El aire olía a lluvia, pero no había nubes. De pronto un hombre cualquiera podía reír en los bosques, pero reinaba el silencio.
Ray Bradbury, El vino del estío
sábado, 7 de julio de 2012
Arlt
Me escribe un lector:
"Le ruego me conteste, muy seriamente, de qué forma debe uno vivir para ser feliz."
Estimado señor: Si yo pudiera contestarle, seria o humorísticamente, de qué modo debe vivirse para ser feliz, en vez de estar pergueñando notas, sería el hombre más rico de la tierra, vendiendo, únicamente a diez centavos, la fórmula para vivir dichoso.
Ya ve qué disparate me pregunta.
Roberto Arlt, Aguafuertes porteñas
¿No les gustaría poder responder así?
Gracias Arlequin.
domingo, 1 de julio de 2012
Melville
Tampoco los rumores insensatos de todo tipo dejaron de exagerar y horrorizar aún más las verdaderas historias de esos mortales encuentros. Pues no sólo los rumores fabulosos crecen naturalmente del cuerpo del mismo de todos los hechos terribles y sorprendentes —como el árbol herido pare sus hongos—, sino que, en la vida marítima, más que en la de tierra firme, abundan los rumores insensatos dondequiera que haya una realidad adecuada a la que puedan aferrarse.
Herman Melville, Moby Dick
jueves, 7 de junio de 2012
Borges
Hace un tiempo vengo rumiando la idea de volver a cebar unos amargos. Este cuento, fragmento, comosellame de Borges me viene al pelo.
Argumentum Ornithologicum
Cierro los ojos y veo una bandada de pájaros. La visión dura un segundo o acaso menos; no sé cuántos pájaros vi. ¿Era definido o indefinido su número? El problema involucra el de la existencia de Dios. Si Dios existe, el número es definido, porque Dios sabe cuántos pájaros vi. Si Dios no existe, el número es indefinido, porque nadie pudo llevar la cuenta. En tal caso, vi menos de diez pájaros (digamos) y más de uno, pero no vi nueve, ocho, siete, seis, cinco, cuatro, tres o dos pájaros. Vi un número entre diez y uno, que no es nueve, ocho, siete, seis, cinco, etcétera. Ese número entero es inconcebible, ergo, Dios existe.
Jorge Luis Borges, El hacedor
sábado, 14 de agosto de 2010
¿Se sienten civilizados?
"Es indudable que la civilización tiene sus ventajas sobre la barbarie; pero no tantas como aseguran los que se dicen civilizados. La civilización consiste, si yo me hago una idea exacta de ella, en varias cosas (...)
En que haya muchos médicos y muchos enfermos, muchos abogados y muchos pleitos, muchos soldados y muchas guerras, muchos ricos y muchos pobres. En que se impriman muchos periódicos y circulen muchas mentiras. En que se edifiquen muchas casas, con muchas piezas y muy pocas comodidades. En que funcione un gobierno compuesto de muchas personas como presidente, ministros, congresales, y en que se gobierne lo menos posible. En que haya muchísimos hoteles y todos muy malos y todos muy caros."
En que haya muchos médicos y muchos enfermos, muchos abogados y muchos pleitos, muchos soldados y muchas guerras, muchos ricos y muchos pobres. En que se impriman muchos periódicos y circulen muchas mentiras. En que se edifiquen muchas casas, con muchas piezas y muy pocas comodidades. En que funcione un gobierno compuesto de muchas personas como presidente, ministros, congresales, y en que se gobierne lo menos posible. En que haya muchísimos hoteles y todos muy malos y todos muy caros."
Lucio V. Mansilla, en Una Excursión a los indios ranquéles.
viernes, 18 de junio de 2010
Con listón negro
Mi Pasado le odiará, pero mi Presente le agradece. En cuanto a mi Futuro, tenga la certeza que lo va a extrañar.
Un lector agradecido.
martes, 11 de mayo de 2010
Tengo que aprender a tocar la vigüela
Hace pocos días un amigo me mandó por mail una estrofa(*) del Martín Fierro que el fin de semana pasado, con fernet(**) de por medio, no hubo forma de recordar —un garrón cuando eso pasa—, y como siempre que toco este tema, una vez terminado el mail empecé a hojear(***) el "estrofado" y "materoso" librito (léase poesía gauchesca), obvio. Probablemente ya sea la 133va vez que lo hago, pero quién se fija, quién cuenta —aah, la 26va vez fue mi favorita, sí, era martes, llovía... ay Dios, necesito una vida... ¡ah, no, esperá!, ¡tengo feisbuk!—, nadie se fija, les digo, pero nunca lo leo completo, no así, lo que hago es buscar mis partes preferidas.
Lo que me lleva al motivo —tan esperado, espero— de esta entrada, puesto que acabo de notar que siempre caigo en los mismos lugares.
"¿Tanto lío para esto?", pensarán, "y sí", les contesto, "sí, sí", y paso a dejárselos a continuación (jejeje).
Por un lado tengo esa parte en que Fierro se encuentra con un guardia italiano, en el Capítulo V de "El Gaucho...":
Y por el otro, mi favorito, el del Capítulo VII, cuando en la fiesta se la agarra con el negro.
Primero le habló a la pareja:
...justo antes de agarrárselas con el negro
Jajaja, un cago de risa.
Gracias Peki. Un abrazo, loco.
-----
(*)La estrofa en cuestión se encuentra en la barra lateral, reemplazando a la de costumbre. ¿Lo habían notado? ¿Eh?
Ah, sí, se dice que uno de los requisitos que debe cumplir una obra para ser considerada "clásico" es tener redundancia en el contexto actual. Léanlo y fíjense.
(**)Estoy buscando un plural: ¿Es fernets o fernetes? ¿Fernestss?
(***)Pregunta para la posteridad: ¿se escribe hojear u ojear?, o sea, ¿viene de "hoja" o de "ojo"? :P
Lo que me lleva al motivo —tan esperado, espero— de esta entrada, puesto que acabo de notar que siempre caigo en los mismos lugares.
"¿Tanto lío para esto?", pensarán, "y sí", les contesto, "sí, sí", y paso a dejárselos a continuación (jejeje).
Por un lado tengo esa parte en que Fierro se encuentra con un guardia italiano, en el Capítulo V de "El Gaucho...":
«Jamás me puedo olvidar
lo que esa vez me pasó:
dentrando una noche yo
al fortín, un enganchao,
que estaba medio mamao,
allí me desconoció.
Era un gringo tan bozal,
que nada se le entendía.
¡Quién sabe de ánde sería!
Tal vez no juera cristiano,
pues lo único que decía
es que era pa-po-litano.
Estaba de centinela
y por causa del peludo,
verme más claro no pudo
Y esa fué la culpa toda.
El bruto se asustó al ñudo
y fí el pavo de la boda.
Cuando me vido acercar:
"¿Quién vívore?"... preguntó;
"Qué vívoras", dije yo;
"Ha garto", me pegó el grito.
Y yo dije despacito:
"Más lagarto serás vos".»
Y por el otro, mi favorito, el del Capítulo VII, cuando en la fiesta se la agarra con el negro.
Primero le habló a la pareja:
«Riunidos al pericón
tantos amigos hallé,
que alegre de verme entre ellos
esa noche me apedé.
Como nunca, en la ocasion
por peliar me dió la tranca,
y la emprendí con un negro
que trujo una negra en ancas.
Al ver llegar la morena
que no hacía caso de naides
le dije con la mamúa:
"Va... ca... yendo gente al baile".
La negra entendió la cosa
y no tardó en contestarme
mirándomé como a perro:
"Más vaca será su madre".»
...justo antes de agarrárselas con el negro
«Había estao juntando rabia
el moreno dende ajuera;
en lo escuro le brillaban
los ojos como linterna.
Lo conocí retobao,
me acerqué y le dije presto:
"Por... rudo que un hombre sea
nunca se enoja por esto".
Corcovió el de los tamangos
Y creyéndosé muy fijo:
—"Mas porrudo serás vos,
gaucho rotoso", me dijo.»
Jajaja, un cago de risa.
Gracias Peki. Un abrazo, loco.
-----
(*)La estrofa en cuestión se encuentra en la barra lateral, reemplazando a la de costumbre. ¿Lo habían notado? ¿Eh?
Ah, sí, se dice que uno de los requisitos que debe cumplir una obra para ser considerada "clásico" es tener redundancia en el contexto actual. Léanlo y fíjense.
(**)Estoy buscando un plural: ¿Es fernets o fernetes? ¿Fernestss?
(***)Pregunta para la posteridad: ¿se escribe hojear u ojear?, o sea, ¿viene de "hoja" o de "ojo"? :P
lunes, 3 de mayo de 2010
Nada de flores o besos
Como resultado de un par de charlas con amigos, les dejo la segunda parte de este soneto de Borges en el que habla del origen del universo.
Tenue rey, sesgo alfil, encarnizadareina, torre directa y peón ladinosobre lo negro y blanco del caminobuscan y libran su batalla armada.
No saben que la mano señaladadel jugador gobierna su destino,no saben que un rigor adamantinosujeta su albedrío y su jornada.
También el jugador es prisionero(la sentencia es de Omar) de otro tablerode negras noches y blancos días.
Dios mueve al jugador, y éste, la pieza.¿Qué dios detrás de Dios la trama empiezade polvo y tiempo y sueño y agonías?
Jorge Luis Borges
Salute
jueves, 1 de octubre de 2009
Safo is in the air
Porque la primavera está en el aire o en el corazón de algunos, pero no en boca de muchos que no saben qué corno decir, les dejo estos versos de Safo de Mitilene (isla de Lesbos, ¿les suena? ya se van a dar cuenta por qué), poetisa del siglo V a.C. que escribía poesía erótica a otras mujeres (sí sí, es de ahí de donde sale el término). Que lo disfruten.

«Me parece que es igual a los dioses
el hombre aquel que frente a tí se sienta,
y a tu lado absorto escucha mientras
dulcemente hablas
y encantadora sonríes. Lo que a mí
el corazón en el pecho me arrebata;
apenas te miro y entonces no puedo
decir ya palabra.
Al punto se me espesa la lengua
y de pronto un sutil fuego me corre
bajo la piel, por mis ojos nada veo,
los oídos me zumban,
me invade un frío sudor y toda entera
me estremezco, más que la hierba pálida
estoy, y apenas distante de la muerte
me siento, infelíz.»
PD: Un dato nomás: ¿vieron cuántos poemas hay hoy en día que resaltan las respuestas físicas ante los sentimientos por alguien más, a tal punto que nos parece redundante? Bueno, parece que éste es el primero.

«Me parece que es igual a los dioses
el hombre aquel que frente a tí se sienta,
y a tu lado absorto escucha mientras
dulcemente hablas
y encantadora sonríes. Lo que a mí
el corazón en el pecho me arrebata;
apenas te miro y entonces no puedo
decir ya palabra.
Al punto se me espesa la lengua
y de pronto un sutil fuego me corre
bajo la piel, por mis ojos nada veo,
los oídos me zumban,
me invade un frío sudor y toda entera
me estremezco, más que la hierba pálida
estoy, y apenas distante de la muerte
me siento, infelíz.»
PD: Un dato nomás: ¿vieron cuántos poemas hay hoy en día que resaltan las respuestas físicas ante los sentimientos por alguien más, a tal punto que nos parece redundante? Bueno, parece que éste es el primero.
--- 02/10/09 ---
Y me acabo de acordar que no hay que ir muy lejos para encontrar estas cosas. Miren sino a Cruz contándole a su amigo Fierro sobre una mujer que conoció en otro tiempo:
«Grandemente lo pasaba
con aquella prenda mía
viviendo con alegría
como la mosca en la miel.
¡Amigo, qué tiempo aquél!
¡La pucha que la quería!
Era el águila que a un árbol
dende las nubes bajó,
era más linda que el alba
cuando va rayando el sol,
era la flor deliciosa
que entre el trebolar creció.»
PD2: La pucha que estoy meloso.
«Grandemente lo pasaba
con aquella prenda mía
viviendo con alegría
como la mosca en la miel.
¡Amigo, qué tiempo aquél!
¡La pucha que la quería!
Era el águila que a un árbol
dende las nubes bajó,
era más linda que el alba
cuando va rayando el sol,
era la flor deliciosa
que entre el trebolar creció.»
PD2: La pucha que estoy meloso.
martes, 8 de septiembre de 2009
Unas palabras que encontré...
Les dejo esto que encontré escrito en una de las paredes de la facultad, para que se entretengan hasta que vuelva, me siente y escriba algo mío.
De nada.
«Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas.
Poco antes de morir descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imágen de su cara.»
Jorge Luis Borges
jueves, 20 de agosto de 2009
La felicidad de los otros
Con este post del blog de una srita. pily, me acordé de algo que había leído unas semanas atrás sobre este asunto —el del título. Así que lean y, como espero, disfruten.
«"Usted llama vicio al mal humor; eso me parece exagerado". "Para nada —respondí—, si ese nombre merece aquello con lo cual uno se hace daño a sí mismo y a sus prójimos. ¿No es suficiente que no podamos hacernos felices unos a otros? ¿Debemos robarnos el placer que cada corazón puede procurarse a veces? ¡Y nómbreme la persona que tenga mal humor y no obstante sea tan decente de ocultarlo, de soportarlo él solo sin destruir la alegría a su alrededor! ¿O no es más bien el mal humor un desánimo interior sobre nuestra propia indignidad, un disgusto acerca de nosotros mismos que siempre está anudado a una envidia sacudida por una estúpida vanidad? Vemos hombres felices que nosotros no hacemos felices y eso es insoportable."(...)"Ay de aquellos —dije— que se sirven del poder que tienen sobre un corazón para robarle las simples alegrías que germinan de él. Todos los regalos, todos los favores del mundo no reemplazan un instante de placer propio arruinado por el envidioso descontento de nuestro tirano."»
«"Usted llama vicio al mal humor; eso me parece exagerado". "Para nada —respondí—, si ese nombre merece aquello con lo cual uno se hace daño a sí mismo y a sus prójimos. ¿No es suficiente que no podamos hacernos felices unos a otros? ¿Debemos robarnos el placer que cada corazón puede procurarse a veces? ¡Y nómbreme la persona que tenga mal humor y no obstante sea tan decente de ocultarlo, de soportarlo él solo sin destruir la alegría a su alrededor! ¿O no es más bien el mal humor un desánimo interior sobre nuestra propia indignidad, un disgusto acerca de nosotros mismos que siempre está anudado a una envidia sacudida por una estúpida vanidad? Vemos hombres felices que nosotros no hacemos felices y eso es insoportable."(...)"Ay de aquellos —dije— que se sirven del poder que tienen sobre un corazón para robarle las simples alegrías que germinan de él. Todos los regalos, todos los favores del mundo no reemplazan un instante de placer propio arruinado por el envidioso descontento de nuestro tirano."»
Fragmento de Los sufrimientos del joven Werther,
de Johan W. Goethe
de Johan W. Goethe
jueves, 13 de agosto de 2009
Los Indiferentes

Este año empecé La Divina Comedia, de Dante Alighieri. Después de leer el infierno no encontré un castigo que me impresionara más que el que sufren los indiferentes. Apenas en el comienzo, en el 3er canto, justo después de atravesar la puerta (con la inscripción que termina"...dejad, los que aquí entráis, toda esperanza", la pucha) que da al lugar donde esta el infierno, se encuentran —Dante y Virgilio— con las filas interminables de los indiferentes, esas personas que en vida no movieron un pelo (junto con unos ángeles, caídos claro, que no lo hicieron por alguien más que ellos mismos), o como dice ahí : esos que vivieron sin gloria y sin infamia. Como castigo
«Los echa el Cielo por no ser menos hermoso,
y el profundo infierno no los recibe
porque sus reos alguna gloria lograrían de ellos.»
o sea, no pertenecen a ningún lugar —el limbo tampoco, para vos que lo pensaste: el limbo es el lugar para los no bautizados, de ahí que Benedicto XVI lo "borrara": si no te bautizás, vas directo al infierno, ¿se entiende?—, a ningún lugar, les digo.
Me hizo pensar un poco, no en el castigo que puede uno recibir en la otra vida —no estoy seguro de creer en eso—, sino en la importancia que le dio: Dante debía tener una muy baja definición de los que no tienen el coraje para hacer algo, lo que sea —aunque, leyendo un poco más te enterás que para él la gula era peor que la lujuria, o sea, encararte a la mujer de tu vecino vaya y pase, pero comerte toda la torta voz sólo no eh; no tenía todos los puntos claros me parece.
No se, siempre aparece, en cualquier lado, fijense ustedes, algo así, que me recuerda que no hay que pensar tanto (yo suelo ser uno de esos que piensa mucho, y que quede claro que "mucho" no significa "bien").
Hoy me puse un poco serio. Y sí, nos pasa a todos.
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