Hablemos por un momento del papel del caballero en este siglo o de una persona que se cree uno... o de los gestos caballerescos. Ahí está, mucho mejor. Es que sobre el papel que cumple, una pregunta: ¿papel en qué? ¿qué es esto, una película? Je je je.
Ahora, sobre una persona que dice ser un caballero, y que un psicólogo lo declaró inocente de la acusación de pensarse en la Época Medieval, bueno, digamos que sigue teniendo un problemita. Al menos en mi opinión, que casi convencido estoy de que un caballero, hecho y derecho, hoy en día no existe, se perdió junto con el armadura.
Lo que sí existe, por suerte para este mundo escéptico (yo), son los gestos caballerescos. Gestos que van más allá de ceder el asiento, llegar a tiempo y las damas primero, por supuesto, sino así cualquiera.
Hace un tiempo, de algún lado saqué lo que puede ser considerado una definición de "caballerosidad": buscar que las personas que se encuentran a tu alrededor se sientan cómodas. ¡Pah! Buenísimo.
Por supuesto, me imagino, hay que sacarle un par de cosas a esta idea, ¿no?, para no dejar de lado la comodidad de uno (o sea, hay que agregar algo, en realidad).
A ver: Busquemos la comodidad de otros sin que importune la nuestra. Ahí está...
No, ¿no sería mejor buscar la comodidad de uno sin pasar por encima de la de los demás?
Como sea, todo se trata de comodidad, ¿no? Compremos un sillón tres plazas y listo. Un sillón de esos que parecen una "L", así de paso se puede sentar un cuarto, o si no uno de los tres (yo) se estira tranquilo, feliz.
Ok, hasta acá ¿fenómeno?, pero dos cosas me quedan por contar:
Una. Una chica me abrió la puerta, esperando que yo pase, sí, lo hice y dije "las damas primero" a modo de chiste, a lo que me responde con un tono casi-irónico: "machista". ¡Seradedió! Así no se puede.
Dos. Vi a un chico caminando con el celular pegado al oído que, sin interrumpir la charla, frena su paso para dejar pasar a una señora que cruzó en la esquina. Hace unos pasos más y se hace a un lado por una chica que venía por delante. Todo en dos metros cuadrados. Pero, ¡qué dedicación! Así que, después de la mirada a la chica en cuestión (su mirada, mí mirada, la de todos los presentes, la de la señora también, por qué no, no sea tímida, eh) pensé en este muchacho encontrándose con su Némesis, que en este caso sería un tipo tan educado como él: me los imaginé a los dos, encontrándose en una esquina, se detienen para dejar pasar al otro con un gesto, indicando que pase y "no, pasá vos", "no, dale vos", "dale", "no", "yo tampoco" y así, viéndose medio de reojo, como esquivando al otro, sin aceptar que el otro no se mueve al igual que él, con otra persona (una tercera) en el teléfono hablando todavía sin saber que no lo escuchan, porque algo insignificantemente importante está pasando en ese momento: una batalla cruel, gloriosa, que no despertará el interés de nadie.
lunes, 12 de noviembre de 2012
domingo, 7 de octubre de 2012
Procrastinar
Ah, procrastinar. Ese dulce arte.
No es la primera vez que escucho este término, pero a partir de un artículo que leí hará una semana, es la primera que le presto atención.
Recién hoy me decidí a subir el artículo (¿procrastiné?) para que lo lean y eviten hacer otras cosas más importantes. De nada.
El artículo en cuestión:
http://www.conexionbrando.com/1508121-reflexiones-de-un-procrastinador-serial
No es la primera vez que escucho este término, pero a partir de un artículo que leí hará una semana, es la primera que le presto atención.
Recién hoy me decidí a subir el artículo (¿procrastiné?) para que lo lean y eviten hacer otras cosas más importantes. De nada.
El artículo en cuestión:
http://www.conexionbrando.com/1508121-reflexiones-de-un-procrastinador-serial
martes, 25 de septiembre de 2012
En el ojo de quien mira
Para empezar: hay un problemita con el que me suelo encontrar. No es grave, sino figuraría en otro lugar. Se trata de una mera confusión. O dos, dado el caso.
Primera: pensar que "escribir" y "leer" son verbos cuyo sentido termina en una hoja de papel en blanco y algún racimo de cuentos y literatura, cuando lo que hacen en realidad es referir actos de creación y percepción. ¿A qué me refiero? Acá un ejemplo que haría sonrojar de orgullo a un autor de "autoayuda": tanto escribo un libro como escribo mi vida son oraciones que refieren a un acto de creación (ay, qué profundo el ejemplo, ay ay).
Segunda: ignorar que "leer" hace referencia a ambos actos (de creación y de percepción)*. Basta con decir que cualquier lectura que yo haga es mí lectura (redundancias a parte) para ver que comprende creación.
Bueno, espero que este mejunje haya servido de algo.
Ahora que perdí su interés, voy a pasar a contarles esto que me vino a la memoria... vaya uno a saber por qué.
En un día de mal humor, pero MAL humor, incluidos el dolor de cabeza y las ganas irrefrenables (casi) de patear pequeños animales lanudos para verlos desaparecer en el horizonte con la secuencia típica de dibujos animados: silbido, brillo y ¡plin!; en uno de esos días, decía, de camino a la facultad me sentí observado. Observado por todo tipo, dama, níneo, lo que fuere. Esto me puso más incómodo. No mejoró mi humor.
Lo que pasa es que si un tipo, dama, etc etc., viene de frente, y una vez cerca (como para verle el brillo en los ojos) se aleja unos pasos al costado, tirando al vuelo una mirada de miedo, curiosidad o risa (en esas condiciones, molesta cualquiera); si noto gestos como esos en todo aquel que pasa al lado mío, y precisamente porque pasan al lado mío, ¡cómo no voy a volverme paranoico!
Por suerte, un rato más tarde, pos-cefalea, se me cruzó por la cabeza una idea vaga (observen mi sagacidad): esas cosas las noté yo, sin ayuda de nadie. Que alguien que viene de frente me mire a la cara... no tiene nada de especial. Particularmente si la susodicha cara es de culo, dolor y sueño, todo junto. Se entiende también el esquive, si de verdad pasó. Y si algún perrito me ladró, también (capaz me adivinó la intención).
La cuestión es que, trastornado como estaba, entendí cualquiera.
Cada cual lee lo que (y cómo) quiere leer. Depende de muchos factores: el humor, por ejemplo.
* "escribir" también, pero como no viene al caso, no lo digo. Je je je.
Primera: pensar que "escribir" y "leer" son verbos cuyo sentido termina en una hoja de papel en blanco y algún racimo de cuentos y literatura, cuando lo que hacen en realidad es referir actos de creación y percepción. ¿A qué me refiero? Acá un ejemplo que haría sonrojar de orgullo a un autor de "autoayuda": tanto escribo un libro como escribo mi vida son oraciones que refieren a un acto de creación (ay, qué profundo el ejemplo, ay ay).
Segunda: ignorar que "leer" hace referencia a ambos actos (de creación y de percepción)*. Basta con decir que cualquier lectura que yo haga es mí lectura (redundancias a parte) para ver que comprende creación.
Bueno, espero que este mejunje haya servido de algo.
Ahora que perdí su interés, voy a pasar a contarles esto que me vino a la memoria... vaya uno a saber por qué.
En un día de mal humor, pero MAL humor, incluidos el dolor de cabeza y las ganas irrefrenables (casi) de patear pequeños animales lanudos para verlos desaparecer en el horizonte con la secuencia típica de dibujos animados: silbido, brillo y ¡plin!; en uno de esos días, decía, de camino a la facultad me sentí observado. Observado por todo tipo, dama, níneo, lo que fuere. Esto me puso más incómodo. No mejoró mi humor.
Lo que pasa es que si un tipo, dama, etc etc., viene de frente, y una vez cerca (como para verle el brillo en los ojos) se aleja unos pasos al costado, tirando al vuelo una mirada de miedo, curiosidad o risa (en esas condiciones, molesta cualquiera); si noto gestos como esos en todo aquel que pasa al lado mío, y precisamente porque pasan al lado mío, ¡cómo no voy a volverme paranoico!
Por suerte, un rato más tarde, pos-cefalea, se me cruzó por la cabeza una idea vaga (observen mi sagacidad): esas cosas las noté yo, sin ayuda de nadie. Que alguien que viene de frente me mire a la cara... no tiene nada de especial. Particularmente si la susodicha cara es de culo, dolor y sueño, todo junto. Se entiende también el esquive, si de verdad pasó. Y si algún perrito me ladró, también (capaz me adivinó la intención).
La cuestión es que, trastornado como estaba, entendí cualquiera.
Cada cual lee lo que (y cómo) quiere leer. Depende de muchos factores: el humor, por ejemplo.
* "escribir" también, pero como no viene al caso, no lo digo. Je je je.
sábado, 4 de agosto de 2012
Sobre lo complicado de un hecho simple
(Entre Marcos y Luciano.)
—Más adelante me vas a contar qué pasó aquella vez...
Bueno, es que--
... Más adelante. Ahora no importa. Eso es entre nosotros, y lo nuestro queda. Eso lo sabés, como yo sé que tu cara de culo es por otro asunto.
(Pausa.) Es jodido, hermano. No lo entiendo.
¿Qué pasó?
No puedo... (Pausa.) No lo en--
"Entiendo", ya sé. Ese es un problema con vos. Te devanás los sesos buscando una explicación. O una explicación mejor. Ahí está tu problema: Pensás que todo es más complicado de lo que es.
Está bien. Puede que le estés acertando... aunque no sepas de qué hablás.
¿Qué pasó?
Quise hacer un viaje. (Pausa.) Lo hice.
¿Te fuiste?
De hecho, me mudé.
¿A otro lado?
Esa es la idea.
¡Boludo! Lo que digo es: ¿No te parece raro? Te fuiste, de una y sin avisar. ¿Y no pensabas volver?
...
Ok, ok. Al menos contestame esto: ¿Por qué volviste?
No me pude quedar.
¡Por qué!
¡No sé, preguntale a Freud! El lugar no era malo, casi llegué a disfrutarlo. Pero no me pude quedar. Tengo--
"Asuntos pendientes".
(Lo mira sorprendido.)
Te conozco. ¿Qué sos, un fantasma acaso? No tendrías que haber vuelto. No le diste oportunidad.
... No le dí oportunidad.
(Se ceba otro mate y lo toma en silencio. Lento. Antes de hablar, le ceba otro a Luciano.) Lo que no me dijiste es ¿por qué te fuiste?
¡Uf! Qué pregunta. Ahí estoy, hermano.
No te creo. Sabés.
(Sonríe, mirando abajo, al mate: una sonrisa para sí mismo.)
¡Ja! ¿Viste? Sabés.
viernes, 20 de julio de 2012
Charles Mingus
Por radio, un amigo habló sobre este jazzero de la hostia.
—Ah. No le llegaba agua al tanque.
—No, sí le llegaba agua, pero se le murió un pajarito y el agua le salía turbia.
Esto lo prueba: hay locura de la buena
sábado, 7 de julio de 2012
Arlt
Me escribe un lector:
"Le ruego me conteste, muy seriamente, de qué forma debe uno vivir para ser feliz."
Estimado señor: Si yo pudiera contestarle, seria o humorísticamente, de qué modo debe vivirse para ser feliz, en vez de estar pergueñando notas, sería el hombre más rico de la tierra, vendiendo, únicamente a diez centavos, la fórmula para vivir dichoso.
Ya ve qué disparate me pregunta.
Roberto Arlt, Aguafuertes porteñas
¿No les gustaría poder responder así?
Gracias Arlequin.
domingo, 1 de julio de 2012
Melville
Tampoco los rumores insensatos de todo tipo dejaron de exagerar y horrorizar aún más las verdaderas historias de esos mortales encuentros. Pues no sólo los rumores fabulosos crecen naturalmente del cuerpo del mismo de todos los hechos terribles y sorprendentes —como el árbol herido pare sus hongos—, sino que, en la vida marítima, más que en la de tierra firme, abundan los rumores insensatos dondequiera que haya una realidad adecuada a la que puedan aferrarse.
Herman Melville, Moby Dick
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