martes, 13 de octubre de 2009

Sobre gustos...

(entre Luciano y Verónica)

—¿Cómo lo tomás? Dulce, amargo...
Amargo. ¿Ya te olvidaste?
Es que hace tiempo que no te veo por acá. Pudiste cambiar de gustos.
No, nada de eso. Las caras cambian pero no los gustos.
(Pausa) ¿Que los gustos no cambian, decís?
Ajá. Fíjate en lo que hacés, en lo que buscás, y estoy segura que no hay mucha diferencia con lo que pensabas antes.
Pero uno cambia de parecer con el paso del tiempo, cuando sufre... no sé, qué se yo, cosas.
Yo creo que uno sólo se complejiza y se asegura más en lo que está buscando. Y digo en lo que uno realmente busca.
(Pausa) Sabés que a veces suelo pensar así.
Sí, ya sé. Lo leí.
(Pausa) Ok, esperá, volvamos un poco.
(Quejas)
No no, dale, quiero saber, ¿de verdad pensás que uno no se diferencia de lo que fue en el pasado por el cambio de parecer que sufre con respecto a ciertas cosas?
Creí que estabamos hablando de mates.
...
(Ríe) Vos no cambiaste mucho. Decime, antes a vos te gustaban tomar los mates amargos. Hoy en día lo seguís tomando así. ¿Qué significa eso, que vos no cambiaste?
Pero ahora sólo estamos hablando de mates.
Ah, o sea que ahora sí estamos hablando de eso solo.
(Pausa) Por un momento me hiciste acordar a Marcos.
¿Ajá?
Sí. Me parece que se te está pegando su forma de hablar.
... o a él la mía.

(Continúa)

3 comentarios:

Anahi dijo...

Hola Nico! Para mí que las personas cambiamos con el tiempo, pero la esencia se mantiene...Saludos!:)

Pau dijo...

¿Podríamos decir que los mates reflejan a las personas? Yo que vivo a mates y lo llevo para todos lados diría que sí.
Ahora no siempre los gustos cambian con el mate, a veces sólo sirve de pantalla... creo.

Chipi dijo...

quedé intrigada...que continúe ya!